domingo, 3 de noviembre de 2013

Los múltiples caminos de la arquitectura popular

Cuando las viviendas adoptan materiales industrializados, formas más complejas, y son construidas ya no por los usuarios, ni en convites, sino por maestros constructores, estamos ante otra categoría de arquitectura a la cual denominamos popular. Esta arquitectura la encontramos más en el ámbito suburba- no o urbano y sobre los ejes viales interurbanos.
Desde mediados del siglo XIX y a lo largo del XX, se introducen en la arquitectura vernácula y popular dominicana las láminas de zinc, que por su comodidad de uso y facilidad de obtención, van a ser cada vez más utilizadas tanto a nivel urbano como rural. Con la introducción de éstas y con otros cambios a partir del siglo XIX, se van perdiendo muchas de las tradiciones y conocimientos constructivos desarrollados por los diferentes grupos que han habitado la isla, que fueron pasando de una generación a otra.
Estas edificaciones utilizan madera industrializada, ventanas de madera con celosías, pavimentos de cemento pulido normalmente con color; las cubiertas de láminas de zinc tienden a ser más complejas. En ocasiones tienen un muro perimetral de bloques de concreto hasta altura de ventanas, a lo que llaman en algunas regiones “altura salomónica”. Sobre éste, se desarrolla la estructura de madera industrializada, cubierta en su cara exterior por tablas solapadas y colocadas horizontalmente. Estas tablas reciben en el país el apodo de clavot, derivado del original anglicismo clap board.
Gracias a las nuevas dimensiones de la madera industrializada, las viviendas son más espaciosas y sofisticadas. Constan de sala, comedor, dos o tres dormitorios y galería. Normalmente tienen la cocina y un baño integrados a la casa, aunque en ocasiones mantienen su letrina y cocina en el exterior. Aparecen elementos decorativos como tragaluces de madera sobre puertas y ventanas, así como cresterías caladas en los aleros, producto de la influencia del gusto victoriano. El color sigue siendo un elemento importante tomando aún más fuerza que en los modelos vernáculos, debido ante todo a la utili- zación de toda la gama de pintura industrializada, teniendo predilección por colores vivos como amarillo, rojo, rosado, verde, turquesa y azul, con los detalles decorativos muchas veces en blanco o una combinación de los colores mencionados. En algunos pueblos de la República Dominicana, sobre todo al sur, pueden todavía encontrarse sencillas casas de madera cubiertas de tejas francesas, que constituyen una muestra interesante de la ARQUITECTURA POPULAR DOMINICANA.


Esta arquitectura, a la que podríamos llamar también antillana, tiene más influencia francesa, inglesa y de otras naciones europeas establecidas en el archipiélago de Las Antillas, en el Mar Caribe, como puede observarse muy bien en la exposición sobre arquitectura vernácula realizada por la Organización del Gran Caribe para los Monumentos y Sitios, CARIMOS, y publicada en el libro Monumentos y Sitios del Gran Caribe.35 El Arq. Eugenio Pérez Montás en su libro República Dominicana. Monumentos Históricos y Arqueológicos expresa que: “Analizar el patrimonio cultural del medio rural, eminentemente popular, es enfrentarse a un lenguaje autóctono, rico en mensajes y en tradiciones vivas. Este patrimonio no constituye una decoración gastada. Por el contrario, el mismo suscita una potente dinámica cultural, una fuente fecunda de estudio. En vez de ignorarla como algo mediocre, debería ser exaltada bajo el patrocinio del desarrollo bien entendido. Bajo el dominio exclusivo del economista, la sociedad rural acelera su extinción”.36 Como hemos visto, la arquitectura vernácula y popular dominicana, a la que podemos llamar también arquitectura tradicional, tiene como material de construcción principal la madera, ya sean varas, tablas de palma, tablas rústicas o madera industrializada, con cubiertas de pencas y vainas de palmeras, pachulí, tablitas de madera y láminas acanaladas de zinc.

Esta arquitectura se está viendo cada día más amenazada y al menos su autenticidad y armonía desaparecerán, debido a la utilización, muchas veces inducida por planes gubernamentales, de materiales y modelos arquitectónicos completamente ajenos a la tradición popular y al medio ambiente natural.

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